viernes, 19 de diciembre de 2008

Contralor de Chile favorece con sus resoluciones a empresas tabacaleras de su país

Por Jorge Queirolo Bravo

En lo que se considera un dictamen absolutamente favorable a los intereses de las compañías tabacaleras que operan en Chile, la Contraloría General de ese país impartió una serie de resoluciones que facilitan la venta y consumo de cigarrillos en el país. Esto desarma y resta poder a la ley Nº 20.105, cuyo objetivo era disminuir los altísimos índices de tabaquismo existentes en Chile, así como precautelar la salud de los menores de edad.

Una de estas resoluciones tiene relación con la venta de tabaco en las cercanías de los colegios. La normativa vigente que hasta ahora se había aplicado, decía que no se podía vender cigarrillos a menos de 100 metros de distancia de éstos. La ley dictaminaba textualmente lo siguiente:

“Artículo 4º.- Se prohíbe la comercialización, el ofrecimiento, distribución o entrega a título gratuito de los productos hechos con tabaco a las personas menores de 18 años de edad. Las máquinas expendedoras automáticas de este tipo de productos sólo podrán instalarse en establecimientos, lugares o recintos a los cuales, por disposición de la ley, no tengan acceso los menores de edad.

Se prohíbe cualquier forma de publicidad de productos hechos con tabaco en lugares que se encuentren a menos de 300 metros de distancia de los establecimientos de enseñanza básica y media, incluyendo los lugares de venta, salvo lo relativo a los avisos indicados en el artículo anterior. Se prohíbe asimismo, la venta de estos productos en aquellos lugares que se encuentren a menos de 100 metros de distancia de dichos establecimientos. La distancia se medirá desde cada puerta de acceso de los respectivos establecimientos, por aceras, calles y espacios de uso público.”


La contraloría interpretó esta norma a su manera, resolviendo que eso solamente es aplicable a la entrada principal por la que ingresan y salen los estudiantes, y no al perímetro u otras puertas. Gracias a esto, de ahora en adelante, los cigarrillos se podrán vender a los costados de los establecimientos educacionales, siempre que la distancia medida desde el lugar de ingreso de los estudiantes supere los 100 metros.

Otro cambio que se aplicará y que incentiva considerablemente el consumo del tabaco y sus productos derivados, es el que se vincula con los restoranes y establecimientos gastronómicos. La ley establecía que si éstos superaban los 100 metros cuadrados de superficie, era necesario crear ambientes físicamente separados para fumadores y no fumadores, siendo la superficie destinada a los últimos no menos del 60% del total.

El contralor Ramiro Mendoza flexibilizó la norma, en lo que razonablemente se puede interpretar como una firme intención de contribuir a fomentar el consumo de los productos que comercializan las empresas tabacaleras. Ya no va a ser necesario ni obligatorio que los restoranes construyan separaciones físicas para segregar a los fumadores de los clientes que no fuman. Bastará con instalar separaciones basadas en sistemas de ventilación, las cuales normalmente no son realmente seguras, pues es bien sabido que dejan pasar el humo de un ambiente a otro. Los no fumadores quedarán completamente desprotegidos y expuestos a aspirar el humo de los fumadores, algo que al contralor Mendoza y a las empresas tabacaleras tiene absolutamente sin cuidado.

Ésta es otra batalla ganada por las influyentes empresas tabacaleras que operan en Chile, que han encontrado en el contralor un aliado de primer orden para imponer sus nefastos productos. ¿Estamos todos eternamente condenados a ser fumadores pasivos, para que el negocio de las empresas tabacaleras pueda florecer debidamente? ¿Qué está primero, la salud de la gente o los intereses de los productores de cigarrillos? La respuesta es obvia frente a lo dictaminado por la contraloría. ¿Qué dirán los legisladores de Chile frente a este atentado en contra de la buena salud de sus habitantes? Ahora es cuando los congresistas pueden demostrar que velan por los intereses de sus representados, no por los de un oligopolio muy poderoso y poco sensible frente a la vida humana.