martes, 20 de enero de 2009

Aborto en Chile


Por Jorge Queirolo Bravo

El aborto, como tal, es ilegal en Chile. Lo anterior no significa que no se practique. Se realiza y con más frecuencia de lo que se cree. Eso deja muchas víctimas en el camino. No solamente me refiero a la vida interrumpida del feto en gestación. También son bastante numerosas las madres, especialmente adolescentes, que mueren en el intento, al practicarse un aborto en condiciones higiénicas deplorables o sin la asistencia médica adecuada. Es necesario, a estas alturas, que se legisle para permitir y regular lo que de todas formas ya se hace, pero de manera clandestina y con mucho peligro para la vida de la madre.

Se debería meditar con seriedad acerca del problema del aborto, buscando una solución que se ajuste a la realidad vigente. Y lo importante es que se haga sin ataduras de ninguna clase, pasando por alto la constante intromisión de instituciones perniciosas como la iglesia católica, que sigue creyéndose con el derecho a inmiscuirse en nuestras vidas y sexualidad, pese a que nadie los llama a hacerlo. Los curas y obispos no son ni serán una autoridad o un interlocutor válido ni pueden meterse en las decisiones gubernamentales. El clero no es más que un conjunto de desagradables entrometidos, que al ver disminuir día a día su escasa influencia en una sociedad que ya no les hace caso, han optado por intentar levantar la voz a cualquier precio, aunque nadie o casi nadie los escuche. Ojalá que los legisladores de derecha y de la Democracia Cristiana tengan la sabiduría de lograr obrar con imparcialidad en este caso, escuchando a la gente común y pasando por encima de las inoportunas recomendaciones de la jerarquía eclesiástica, que es una pésima consejera y nada tiene que decir con respecto a la vida de los demás. Los ciudadanos comunes y corrientes lo agradeceremos efusivamente.

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