jueves, 12 de marzo de 2009

La Wikipedia no es libre


Por Jorge Queirolo Bravo

La Wikipedia no es libre. Eso lo he experimentado en persona. Lamentablemente la versión en español de dicha enciclopedia está en manos de un grupo de ineptos, mentirosos, sinvergüenzas, corruptos e incapaces, autodenominados por sí mismos y sus testaferros lameculos como bibliotecarios y administradores, los que la manejan como si fuera una posesión personal. Sobra decir que se reparten los cargos entre ellos y los usuarios títere que crean para esos fines. Cuando aparece alguien que no es de su gusto lo expulsan sin dilaciones, especialmente si es una persona que piensa con racionalidad y que trata de introducir mejoras. Estos administradores y bibliotecarios de los que hablo llegan al extremo absurdo de que incluso se condecoran entre ellos, con medallas y menciones honoríficas virtuales. Es la manera de autopremiarse por acosar y molestar a los lectores.

Dentro de la Wikipedia no existe ni la más mínima libertad. Sus administradores la conducen de forma absolutamente dictatorial y totalitaria. Muchas de las enciclopedias alternativas, que justamente existen, han surgido debido a la pésima administración que prevalece en la Wikipedia en español, que está bajo el dominio, ciertamente deplorable, de personas cuyo coeficiente intelectual probablemente no es mayor que el de un deficiente mental.

En cuanto a eso de la rigurosidad científica, de la que tanto se ufanan los administradores de la Wikipedia, debo decir que ésta únicamente es un recurso meramente propagandístico, con el cual solamente confunden a la opinión pública y a los usuarios de la enciclopedia. Personalmente conozco muchos artículos cuyos contenidos no son más que una inmensa suma de disparates sin sentido ni veracidad. Desde luego no han faltado los usuarios que han tratado de mejorarlos. La respuesta de los bibliotecarios y administradores de la Wikipedia ha sido expulsarlos bajo el cargo de sabotaje. ¿Eso es libertad? ¿No será mejor hablar de dictadura? Joseph Goebbels, el locuaz ministro de propaganda de Hitler, se pondría verde de envidia ante la notable capacidad para generar mentiras de parte de la Wikipedia en español. Pero no hay mal que dure cien años ni amante de la libertad que lo aguante. A lo mejor terminamos viviendo una segunda Revolución Francesa, pero esta vez en versión informática. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato o, mejor dicho, a los administradores de la Wikipedia?

© Jorge Queirolo Bravo

domingo, 1 de marzo de 2009

La iglesia católica es una farsa


Por Jorge Queirolo Bravo

La iglesia católica es una inmensa farsa dirigida por una pandilla de delincuentes corruptos y mentirosos disfrazados de pastores. ¿Existirán epítetos más adecuados y precisos que éstos para referirse a la jerarquía vaticana? Incluso creo que estoy siendo muy suave, al calificar a esta institución maligna de esa manera tan blanda. Pero son sus seguidores los que tienen la culpa de que ésta sea así, por creer en una sarta de estupideces de grueso calibre, más dignas de una fábula para retardados mentales, que de la realidad imperante y demostrada. ¿Cómo se pueden tragar tanto cuento barato? ¿Desde cuándo una mujer casada puede engendrar hijos y seguir siendo virgen? Esto es lo que continuamente nos dicen de la virgen María, a la que los adherentes a dicho credo tanto veneran. ¿Acaso los fieles católicos no se dan cuenta de que los están engañando descaradamente? ¿No notan que el cristianismo es una tomadura de pelo descomunal?

Lo que en este caso hay que hacer, es abrirle los ojos a la gente y dar a conocer la verdad tal cual es. Solamente así se podrá desenmascarar a esa pieza de teatro burdelesco que es la iglesia católica. El hecho de que haya durado algo más de dos mil años no significa que sea legítima o confiable, sino que únicamente implica que la comedia fue muy bien urdida. En eso sí que han sido unos maestros, y de los buenos. Un rebaño de crédulos e inocentes no constituye una garantía de la veracidad de los dichos del clero, tan sólo revela lo ingenuos y tontos que podemos ser los seres humanos. Da pena ver la desventura de unos pobres individuos desvalidos que, tal como haría una boa hambrienta enroscándose en el frágil cuerpo de su presa que va a tragar, son envueltos con los embustes del clero católico y la fe perniciosa que éste representa. Esos desgraciados seres de los que hablo son los feligreses, cuya cifra afortunadamente va en franco retroceso desde hace años. Que la buena suerte y el raciocinio se apiaden de ellos. La razón es, al fin y al cabo, el peor enemigo de las religiones. ¿No es cierto? ¿Alguien me quiere rebatir?

© Jorge Queirolo Bravo